lunes, 20 de octubre de 2008

PEDAGOGIA DE LA TIERRA

El Loco Llanos, el de Libro y Son[1], por allá por la 42, nos regalo un ejemplar de uno de esos libros que un día serán sagrados: Pedagogía de la Tierra, de Moacir Gadotti, siglo xxi, publicado inicialmente en portugués en 2000.

Es la historia de la Tierra de cómo fue dominada, sometida, esclavizada, dividida en países con inmensas y terrible fronteras… de un planeta despedazado, mutilado y estéril por la logia de un sistema de producción que no ve a la naturaleza como parte de nosotros y que poco se preocupa por su destrucción, cuidando solo de que el paraíso de quienes mandan continué igual… como si ello fuese posible.

El autor inspirado en la famosa frase “soy del tamaño de lo que veo” procura educar la mirada en dirección a una conciencia planetaria, con base a las practicas de una sociedad sustentable y de una ciudad saludable.
El texto, afirma José Eustaquio Romao, director del Instituto Paulo Freire, reconstituye la vocación humana por la planetariedad cuando evoca, en los diversos campos de la actividad de la especie, las legítimas tentativas o las aspiraciones dirigidas hacia la utopía de la unidad planetaria. Y es en ese momento cuando el libro alcanza su grandeza dentro de la razón dialéctica, al denunciar, en la misma línea, las pretensiones hegemónicas globalizantes y opresoras de todas las épocas… En Pedagogía de la Tierra se encuentra el concepto que busca sustituir y desenmascarar el concepto dominante de globalismo o globalización: se trata de la planetariedad.
[1] En Ibagué Colombia.

Ventas puerta a puerta


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Sin lugar a dudas, las diferencias climáticos del entorno de los Caribes se compensaba con la realización de grandes mercados para intercambiar productos, prendas, recursos, medicinas, y especialmente, saberes extraídos de la observación permanente de la ecología natural, depurados, aplicados y transmitidos a las otras generaciones, aquello que hoy llaman Propiedad Intelectual… y que quieren apropiarse.

El trueque, inventado por los indígenas, aun perdura… aquí, tiene el sello tropical, en donde las estaciones se compensan con los cambios ecológicos que se suceden con los las variaciones altitudinales… madre de la amplia biodiversidad, de las variaciones hídricas, climáticas, de fauna… y por supuesto, de las marcadas diferencias entre los pobladores de los diferentes pisos térmicos.

Un ascenso por las laderas de la Sierra Nevada de Santa Marta, es un ascenso por una gran variedad de oferta en alimentos.

En Chimichagua, tierra Chimila, la biodiversidad se ofrece por su condición múltiple en la complejidad de los ecosistemas acuáticos, los pantanosos, los playones y sabanas con los ecosistemas del bosque seco Tropical.

Producto de tanta complejidad… es la exuberante oferta de frutas y frutos, tubérculos y raíces, flores y hojas, peces y reptiles, aves y mamíferos… y montones de oro aluvial almacenados y los lodos sedimentarios.

De esa exuberancia evolucionó una cultura tropical que aun perdura, que en conjunto es como una escuela para aprender a mamarle gallo a las tarjetas de crédito, al dólar, al euro en donde predomina la solidaridad, la palabra, el compadrazgo….


Allá llegan a tu puerta, uno tras otro, vendedores de todo aquello que puede servir para el desayuno, el almuerzo o para compartir con la visita. Es la gran oferta de cosecha, en donde hasta te fían.

El pescado llega en carretilla, la cual se parquea en una esquina y el pregón con voz, por demás conocida, familiar, te anuncia las existencias … el pregonero esta disponible, cuchillo en mano, después del arreglo de compra, para sacar escamas, viseras y una arrollada de acuerdo con la especie. Y mientras la operación avanza te sueltan toda una información sobre las tendencias de la pesca, de las lluvias… se hacen encargos para el día siguiente.

A domicilio van llegando, uno por uno, vendedores de bollos, yuca, plátanos, queso, frutas de cosecha, batata, ñame, almojábanas, carne de cerdo, leche, queso, suero, patillas, melones, ahuyama, y muchos etcéteras …

Igualmente, llegare un muchacho a cumplir con encargos hechos de ante mano… si haz recomendado que te guarden carne de tal parte… Allí estará el mensajero…

Si bien existen centros de acopio, plazas de mercado y andenes repletos, esta forma de distribución tiene arraigo profundamente cultural y ofrece una forma de mejor distribución de utilidades y de información…. por cuanto siempre serás el eslabón de una cadena que va contando en donde puede vender o comprar…

También tienes la alternativa, si desea compras mas dolidas, de ir al “puerto, allá en la ciénaga,”, y con paciencia adquieres lo que tu antojo te diga a la medida en que van llegando los pescadores.

También existen otras formas de resistencia a los hipermercados, como son los intercambios, los envíos que se hacen por corazonadas a quien se sabe que lo necesita, a la madre soltera, a la viuda, al accidentado…

Y como es lógico las tiendas y ventorrillos cumplen un papel muy importante: son como el equilibrio ecológico y de mercado del pueblo: se puede dejar cosas en consignación, frutas para procesar, aquello que requiere refrigeración…
Son mecanismos heredados que tienen un buen soporte social, evitan intermediarios, y los productos, en su mayoría van del cultivador al consumidor: es un sistema social de resistencia, que como el zancudo, es el guerrero contra el cual el imperialismo no pudo.

lunes, 13 de octubre de 2008

EL PARTO DE UN BOSQUE







La Universidad del Tolima está haciendo dolores de parto. Está pariendo un bosque. Estamos recogiendo la herencia de nuestras especies tropicales... concentrando genes, formas y adaptaciones para asegurar mejores formas de vida para las gentes del futuro para que quienes vienen detrás estén más optimistas.

El embarazo fue de una confluencia múltiple: cósmica, esotérica, ecológica; fueron llegando mensajes, joyas vegetales, textos preciosos, antojos, urgencias, extinciones, paisajes masacrados, Gaia en reversa, importaciones de plantas exóticas, mensajes mayas, lecturas solares, pictografías únicas, historias rescatadas, fósiles reveladores ...




EL BOSQUE DE SANTA TABLA

Los primeros en sucumbir ante tantos anuncios fueron Monique Thorin, quien arrastro por el sendero a Ricardo Granados, y juntos jugaron, inspirados en los textos de Orlando Fals Borda y un buen día se les apareció la imagen de Santa Tabla : "relata el momento en que una humilde mujer de la región de La Mojana, al sur de Sucre, encontró una tabla manchada por la humedad, en la que se observaba la imagen de una mujer. En medio de tamboras y procesiones nació allí el culto a santa Tabla. Y no demoraron en elaborarle su propia ermita y en asignarle un día en el santoral".

Jugando con las predestinaciones

El inesperado aporte de Oneida, Astrid y Karina quienes envueltas en velos tímidos y transparentes llegaron con las manos llenas de semillas y durante el desarrollo de la asignatura, fueron mas allá de lo académicos y las cuidaron por un rato...



Gladys aprovechando los saberes del pasado, entrego, sembró y cuido plantas simbólicas, metidas en la cultura familiar, pensó en un sitio añorado y escribió sobre una roca, aquí:

"Desaprenderemos lo aprendido, reivindicando lo propio, lo que nos han obligado a olvidar, la relación con la tierra, con el agua, con el aire, a aprender haciendo, recorriendo y viviendo los territorios para construir nuevas formas de vida"























PARTEROS Y COMADRONAS

En la torre del Grupo Ecológico, el Paisa, Viviana... escribieron a manera de guía ecológica, rezaban para que saliera bonito, y dejaron un registro revelador....

Igual camino siguió Fernando, a quien también se le apareció la virgen para iluminarle el laberinto científico que no lo deja dormir en paz, salvo en el bosque, en donde repasa las primeras paginas de ciencia ficción que aun perduran... aquellas de que no fue un embarazo... pero si un parto....

Desde el Bosque Seco Tropical de La Zapatosa soplaron buenos vientos, los militantes del Observatorio Ambiental de Chimichagua, sucumbieron ante la idea y se han vuelto los mejores aportadores de rocas, semillas y sonidos de tamboras y voces de aliento.

Como gran sala de partos, con experiencia y comadrona incluida, estaba programada la Hacienda El Chaco, con su patriarca especialista en otear y direccionar líneas de desarrollo untadas de ecología.

A lo lejos Alberto Gómez Mejia, el pontífice de los Jardines Botánicos, hace marañacos para indicar que tenemos su bendición, colaboración y su presencia.

Un cortejo vestido de blanco, convelas encendidas, como esperando turno... como en coro, esperan los resultados: un parto nunca viene solo: allí aguardaban El Escobal, Ventaquemada, La Rochela, La Ceiba, El Chaco, Gaicashi, Humdecol...



EL DIA DEL HOROSCOPO

Hoy ya casi es el parto... los dolores se agudizan, la presencia del primer grupo de estudiantes, agudizo la situación... cada uno con temperamento gayano, como requisito del éxito, se dispuso para su primera siembra, ya Monique había abierto huecos, alistado árboles y un montón de compost... esa vaina fue como una comunión, todos concentrados hicieron su ritual ... con los últimos rayos de sol habían sembrado una treintena de árboles nativos y lucian cara de misión cumplida.

Es que ver mas de veinte estudiantes, empujados por la globalización hacia dentro del desinterés ambiental... camellando en función de un futuro ecológico, gayano, hace corregir algunas posiciones con respecto al tiempo chévere que nos queda, con respecto al avance acelerado de la nueva economía, de la ciencia hipotecada, del imperio de las patentes... se siente uno impulsado, a "tirar su tiple al río" y seguir en la utopia verde ...










DESDE EL TOLIMA SUR

Las señoras de "Manos de Mujer", que alguna vez visitaron a Gascoña y se fueron cargadas de semillas, han amenazado con visitas en grupo para enriquecer a esta mancha genética, cada una traerá dos especies, para sembrarles y velar por ellas: han solicitado, no huecos, sino un espacio en donde se respiren aires comunitarios, con sabor indígena.


Ahora estamos a la espera de Villarraga y de Uribe y de Muñoz, quienes actuaran como padrinos... para poder consolidar la idea de que la Universidad del Tolima tiene un espacio pedagógico, para estudiar e investigar la mejor colección de árboles nativos, convertidos en ecosistemas, del Bosque Seco Tropical que como herramienta preemitirá una formación profesional mas allá de las paredes de cemento..

EL BOSQUE DE SANTA TABLA

Con permiso de Orlando Fals Borda, vamos a consagrar el Bosque de Gascoña a una virgen anónima aparecida en Sucre, para que lo proteja de las hachas, las motosierras y la inclemencia de los madereros.
Queremos que en las fechas dedicadas a cualquier santo, en sus festejos... todos los amigos, los menos amigos y en términos generales, a todos quienes disfrutan de una perspectiva ecológica chévere, a
Enriquecer al bosque de santa tabla llevando un arbolito nativo del bosque seco tropical y sembrarlo como en un acto de "perdón por los pecados cometidos"






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EL BOSQUE DE GONZALO O LA SONRISA DE GAIA

Viernes 10 de Octubre 2008
AGUSTÍN ANGARITA LEZAMA (*)


Uno se equivoca con lo que piensa de la gente y con más frecuencia de lo que cree. Se piensa que los arroceros de la meseta de Ibagué son unos tipos que lo único que les interesa es la optimización de sus ganancias y que su compromiso con el ambiente no pasaría de ser un mero discurso para los cocteles y reuniones sociales. Afortunadamente existen seres humanos como el profesor Gonzalo Palomino Ortiz, un tenaz luchador por el ambiente, que cree firmemente en la gente y en sus causas. Desde hace varios años ha estado empeñado en motivar a los arroceros en la toma de conciencia que el bosque es un patrimonio de la región, un tesoro de todo el Tolima. En un principio se logró que en cada finca se preservara una "manchita de bosque." Con la persistencia de Gonzalo, se llegó a que cada arrocero se sintiera orgulloso de su bosquecito, llegándose a crear una sana emulación entre ellos por la belleza y cuidado de sus bosques. En este proceso se entendió el bosque no como un "parche" en medio del arroz, sino como una unidad ecológica autónoma.



La experiencia continuó y nació la necesidad de enriquecer los pequeños bosques. La finca Teucalí abrió la brecha y creó un vivero. El ex ministro de Agricultura, doctor Roberto Mejía, un enamorado del proyecto, dio otro paso y contrató, con gastos pagos por él, un cuidador y recuperador de bosques. El rollo ambiental iba, paulatinamente, permeando la conciencia de los arroceros de la meseta… Con este nuevo aliado trabajando, que no es un simple empleado, sino otro conspirador ambiental (conspirar es un invitación a respirar y soñar juntos) se inició la "pesca" maravillosa de especies forestales para prosperar el bosque, para diversificarlo, para hacerlo crecer. Se han hecho verdaderas expediciones para recolectar semillas, plántulas de especies nativas pero poco frecuentes. Este sentimiento solidario, de respeto y reconocimiento con Gaia fue gestando un embrujo, un encantamiento que sumó voluntades. Los estudiantes de Biología de la UT se enamoraron del proyecto y su amor por la vida impregnó la zona. Una mujer sintió el hechizo, Monique Thoreau, ella que con su trabajo demostraba la bondad de la utilización de abonos y cultivos orgánicos, de hortalizas y plantas medicinales, tomó una determinación, de esas que toman los seres sensibles que se sienten haciendo parte del planeta. Convenció a su esposo Ricardo Granados para reducir el área de cultivo de arroz que producía excelentemente, para incrementar el bosque.



La finca arrocera Gasconia, en el plan de Ibagué, es el asentamiento de este bosque que crece todos los días. Con amor y dedicación se colectan semillas de muchas partes, se traen arbolitos, hasta desde la lejana Chimichagua. Permanentemente la vida ríe a carcajadas en esta finca y demuestra que nuestros arroceros son personas comprometidas con la naturaleza, pero no de discursos y de fotos para la familia, sino con hechos, con realidades. La tecnología ya trabaja para el bosque y un "hoyador" fue comprado para, mecánicamente, horadar el terreno donde se sembraran los nuevos habitantes vegetales. Además, han entendido que un bosque no son sólo árboles, sino también plantas, piedras, mariposas, rocas, lágrimas, deseos y esperanzas.



El bosque de la meseta es ya una realidad. Desde la Universidad del Tolima se apadrina esta bella labor. Los arroceros, todos, están encantados. En pocos años serán 40 hectáreas o más sembradas de vida, con manojos de sueños retoñando, cargados de pajaritos y rocío. Es el bosque de la vida, de la paz y la esperanza, es el bosque de Gonzalo Palomino, es la sonrisa de Gaia en Ibagué.



(*) Médico cirujano. Director del Observatorio de Pazy derechos humanos de la Universidad del Tolima